martes, 1 de octubre de 2013

HANS PLASENCIA

Autobiografía

Cuatro o cinco primos me dijeron por las redes sociales que si yo divulgaba mi autobiografía tal vez le darían una revisada cuando la universidad se lo permitieran. A causa de este afecto exaltado, al parecer debo acceder a las propuestas de la familia.

Aquí está, entonces, mi autobiografía:

Soy  de ascendencia reconocida, por parte de mi madre mi familia tiene un reconocimiento de la gente importante en lo que es el ámbito de artistas. El segundo de los Plasencia que inicia está recordada y dudosa incógnita no fue un Plasencia, sino un cantante muy recordado, apellidado Cavero. Esto ocurría en el año 2009, justo el día de la pérdida de Arturo el zambo Cavero, cantante de música criolla, Perú.
Es que no hemos podido averiguar la causa misteriosa de que nuestra familia llevara el nombre materno de Cavero, en vez del paterno de Plasencia.

Tenemos ciertos recuerdos razonables muy fuertes para no haber continuado con el análisis de ese misterioso familiar. Me preguntaba el nueve de octubre del año 2009, fecha en que falleció, el que habría fallecido realmente sería mi familiar, será que soy parentesco de Arturo el zambo Cavero, llamándome Hans Plasencia Cavero, cuando recordaba su sepultura, me preguntaba mil veces, el señor que acaba de dejar de existir será realmente mi tío, acaso serán puras coincidencias, me dije interiormente, luego de dos minutos miré de piez a cabeza a mis segundo hermano mayor, lo observé detenidamente, al terminar de ver su facciones (moreno, grueso, cabello ondulado, labios gruesos, voz ronca), fastidiándolo le dije hermano será que nuestro tío falleció hoy, el sonrió mirando las noticias en la televisión; es pura coincidencia hermano, recalcó.

Jhon Plasencia, cuyo nombre fue reconocido en las peñas de las noches limeñas.

Jhon tendría 19 años cuando se dirigió a una de las peñas más famosas de Perú, llamada exageradamente tentación de Máncora.

Este Plasencia era un cantante comediante fabuloso. Tenía en su poder un manejo de voz en estos tiempos.

Jhon Plasencia afilaba muy bien la brillante voz de su boca y se ubicaba en un lugar conveniente del escenario a saludar al público. A medida que pasaban, Jhon los saludaba los saludaba con esa ronca voz sólo por el placer de ver cómo reaccionaban, porque como ya dije, era muy único en sus imaginaciones.

Parece que por la perfección artística de sus canciones , llamó la atención pública más allá de lo normal. Algunas artistas que estaban en el tema y habían tenido conocimiento de los rasgos comediantes de Jhon, lo espiaron por el día y se apropiaron de su persona en el preciso momento en que llevaba adelante una de sus imaginaciones. Los representantes de esas artistas recibieron la orden de separarlo del grupo de Jhon, y llevarlo a un lugar elevado en la peña del Carajo.

Todo el vecindario se congregaba diariamente para observar aquella parte de la persona de Jhon Plasencia, que nunca antes había ocupado un lugar tan talentoso.

Tampoco mencionaré a los parientes lejanos, y hablando de ellos globalmente, diré solamente que se apartaron de la familia en un rasgo curioso. Efectivamente, los Plasencia estamos congeniados; los otros muriéndose de la envidia sana en sus casas, de muerte artificial, lamentados por los vecinos de la tentación.

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